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Tu nombre no es un nombre; es el nombre

mayo 11, 2008

Yo no sé por qué insistes en aparecerte a cada paso que doy y en recordarme que no eres mío, por muy tuyo que sea yo.

El ocio y el insomnio me hicieron buscar mi propio nombre -sin apellidos- acompañado de la palabra “gay”. Recordé irremediablemente la época, ha casi cuatro años, en que acepté mi sexualidad y empecé a actuar en consecuencia. En esa época yo sentía un miedo terrible que ahora ya casi no, y mi mayor miedo era tu rechazo.

(Y lo peor de todo es que me preparé psicológicamente para tu rechazo y quedé indefenso ante tu aceptación.)

Google me mostró, entre los primeros resultados, la “Carta del corazón de Francisco”, emotivo texto de la Isla Ternura (página por la que todo gay adolescente pasa, invariablemente) que comienza así:

“Mientras estés cerca de mí… Víctor: Así comienza pues la historia de ese día…”

Sí, leí bien, ¡Víctor!; en un ataque de dramatismo me dieron ganas de que me dieran ganas de arrojar la laptop al piso. Pero gracias a Dios no me dieron ganas de hacerlo realmente, pues me conozco y temo que tal vez lo hubiera hecho o, en su defecto, me hubiera lastimado para mitigar esa furia que, por suerte, fue sòlo furia ficticia.

Sea como sea, resulta que el chico Francisco que escribió esa carta desde su corazón está enamorado de un tal Víctor o, por lo menos, ése fue el nombre que eligió para darle al personaje de su narración, tal vez con el afán de proteger la intimidad de su amado Joaquín, Esteban, Sergio, Miguel…, no importa: él decidió emparejar a un Francisco con un Víctor.

Víctor, Víctor, Víctor… y ése no es, tú lo sabes, un nombre que haya escogido para protegerte: Víctor es tu nombre, aunque nunca te llame así. Víctor es el nombre que le pondría a mi hijo, si tuviera uno. Víctor es el nombre, el que me persigue y me asedia y no se sale de mi cabeza.

Víctor es, tal vez, el nombre que más he tecleado y escrito.

Víctor es el nombre del segundo hombre que casi es mi novio.

Víctor es el nombre del chico que nació el mismo día que yo.

Y Víctor es, también, tu nombre. Mi amor, te llamas Víctor y no lo soporto.

¡Sí!, y como no debo nombrarte para dejar de recordarte (¡pérfido engaño!), decidí llamarte como el-que-no-debe-ser-nombrado y, de pronto, hasta tú mismo te dices Voldemort y lo haces con mucha alegría. Adoptaste el apodo que te puse -con influencia de mi otro amor platónico, igual de lejano que tú, pero en sentido contrario- y hasta me confesaste que estuviste a punto de ponerlo como encabezado en tu metroflog.

Voldemort, mi amor, no sé por qué a mi amada Jotaká se le ocurrió ponerle a su villano un nombre que empezara con V

(Tal vez debería empezar a llamarte Tom…)

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2 comentarios

  1. Por cierto, antes de que digan algo, sepan que no estoy triste. Por el contrario, el día de hoy me siento lleno de un bienestar emocional que, aunque común en mí los úlimos días, aún me maravilla. Sólo es que estoy cansado pero no puedo dormir, y no podía evitar postear esto.


  2. Ay, pero si el señor oscuro es taaaaaaaaaaaan sexy D=



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