Archive for 25 abril 2008

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Leer fanfictions yaoi/slash tiene consecuencias desagradables

abril 25, 2008

Aunque la vida me ha sonreído de manera estúpidamente genial los últimos días, no sabes lo difícil que aún resulta para mí recordar que no eres mío.

Antes, egoístamente, sentía una satisfacción insana al pensar que, si bien no eras mío, tampoco eras de alguien más. Hace un poco más de un año que eso se acabó.

Me tendrás que disculpar. Te juro que trato con todas mis fuerzas de no pensar así, pero a veces es inevitable.

Una vez alguien a quien quiero mucho cometió la imprudencia de confirmar mis egoístas deseos al decirme las siguientes palabras:

“Él y tú harían una muy bonita pareja”.

Si mi vida fuera una serie de animación japonesa, te aseguro que las fans locas del yaoi ya hubieran redactado en fanfiction.net todas las fantasías que he tenido contigo.

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Cuando un Best Seller es buena literatura

abril 20, 2008

¿Por qué El código Da Vinci es malo?

¿Es malo porque su narración es sencilla, agradable y fluida? Claro que no. Una crítico soberbio podría decir que sí, pero no es cierto. El grado de dificultad de la lectura no son factores que determinen la calidad de una novela (la concordancia entre tema, público y dificultad, sí).

¿Es malo por tratar un tema polémico y, además, de manera poco realista? Claro que no. Uno puede escribir sobre elefantes voladores que destruyen al Vaticano y violan a la Virgen y hacer una verdadera obra de arte. El tema no es un factor que determine la calidad de una novela.

¿Es malo por las incongruencias históricas y por los terribles errores a la hora de describir la arquitectura y las obras de arte? Claro que no. Existe una cosa llamada contrato de veridicción; no porque sea imposible que existan los Oompa Loompas Charlie y la fábrica de chocolate es una mala novela. La congruencia entre el mundo real objetivo y el mundo ficcional no es un factor que determine la calidad de una novela (si así fuera, TODAS, y cuando digo TODAS quiero decir todas con mayúsculas, TODAS las novelas serían malas).

Estas cosas no hacen de El codigo Da Vinci una mala novela. Tampoco la hacen buena; en realidad es entretenida, como una película palomera, pero no es trascendental en la literatura, es una más del montón, pero mala… Bueno, en realidad es mala. Pero, ¿qué la hace mala? Si no es el tema, ni el estilo, ni la incongruencia, ¿qué hace de El código Da Vinci una mala novela?

Bueno, cada crítico tendrá su opinión, pero para mí -que ni me acerco a ser pseudo crítico- es porque El codigo Da Vinci es una novela pretenciosa.

Es una página, y, particular, dos líneas, la razón de que que sea mala:

“Todas las descripciones de obras de arte, edificios, documentos y rituales secretos que aparecen en esta novela son veraces.” (p. 11)

Estas palabras están fuera del discurso narrativo. Su función es informativa y no estética. Brown, en estas líneas, miente. Y no se supone que en un discurso como éste se digan mentiras. Brown, en estas líneas, demuestra que su afán no es artístico; demuestra que lo quiere es joder a la gente (y la Santa Iglesia cayó en la trampa, pues más le hubiera valido ignorarlo); demuestra, pues, que sus intenciones son engañar. Dan Brown, en estas líneas, da fe de toda su pretención.

Ahora algunos dirán: “¡Gooooey! ¡Estás hablando de un tema pasado de modaaaaa!”, y tendrán razón, pero en realidad al hablar de El código Da Vinci sólo quiero dar una introducción a lo que realmente quería decir, y que diré en el próximo post, por razones de espacio, tiempo y otros eufemismos para decir hueva.

Nos vemos.

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Soneto

abril 18, 2008

A ti, amor, que me provocas sentimientos encontrados.

Dulcísimo y maldito rey esquivo,
que buscas encontrarte en mi quebranto,
sábete bien: la fuente de mi llanto
no eres tú: amor, por ti no vivo.

Pérfido amor, de perfil tan altivo,
que amo más aún que al dulce canto,
que sé elevar a condición de santo
o de demonio, con menos motivo.

Amor, amor, no busques conmprenderme,
como, por cierto, no hago yo contigo,
que miedo tengo a que quieras perderme,

pues en la lejanía de mi castigo,
jamás, mi amor, quieras o no creerme,
podré servir a vos de dulce trigo.

Nos hemos vuelto enfermizos. No puedes negarlo. No soy hipócrita: soy pendejo; yo no callo, no más, y no digo que no me arrepiento, porque sí lo hago. Pero no por las palabras, sino por los efectos. Amor, te tengo mucho miedo, y me duele mucho que seas como eres: yo tengo huesos de cristal, y tu eres muy rudo: a veces, cuando soy sensible, me rompes, y crees que soy pendejo por ello, pero, sea o no sea cierto, quiero que sepas que así soy y que es mentira que no vaya a cambiar o que no quiera hacerlo: siempre querré mejorar, por ti y por muchos otros móviles.

No puedo ser tu amor, la lejanía nos condiciona. Y por eso no sufriré más, porque la virtualidad no es un buen espacio para hacerlo. El mundo da muchas vueltas y es muy pequeño, así que no me cerraré, pero no olvides que yo acepto y me dejo moldear, pero que, aunque no lo demuestre, tengo muy claras mis convicciones y mis ideas. A veces creo que crees que puedes dominarme, pero en el juego de la vida, el dominio no es en realidad una jugada certera. Amor, eres egoísta e injusto, pero así te quiero. Si quieres, quiéreme; si no, no voy a llorar. Mi amor, no eres amor, porque aunque te amo, no puedo amarte más allá de las letras. Tal vez algún día, pero no hoy.

No te comprendo, no puedo hacerlo. Y ya hablar no tiene sentido, pero te lo digo aquí (y aquí nunca he mentido): cada noche, cuando dirijo mis palabras al cielo, a aquél en quien decidí creer, eres el primer aspecto a tratar. Ante la imposibilidad de hacer algo más, trato de cuidarte tan siquiera así.

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Las celebridades de Tu-tubo

abril 11, 2008

Casi no veo South Park. En realidad no me llama tanto la atención, aunque no niego que me muero de la risa cuando lo llego a ver. Es que me de hueva porque pasa muy tarde.

Pero este video se me hizo la mar de curioso y muy divertido. Hubiera faltado ver a Edgar o a los chicos de Amo a Laura… o de perdida al Niño alemán loco, si esos les parecen demasiado “locales”.

¡Saludos!

PD: ¡Wordpress ha cambiado todo de lugar y apestaaaaa!

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A veces es mejor no decir nada y abrazarme. En serio, soy muy abrazable

abril 9, 2008

ES que me siento muy feliz. Ni siquiera sé por qué (prefiero no preguntármelo), pero me siento feliz.

Ése es el punto. Me gusta compartir.

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¡No me he muerto! (Ñaca, ñaca, ñaca…)

abril 7, 2008

No sé qué escribir, pero quiero dejarles bien claro que no me he muerto.

Tengo un chingo de tarea, pero todo es por mi manía de dejar las cosas para el último día. Luego no digan que soy un buen mexicano xD

Quiero ver Naruto (¡te odio, Alegría!). Apenas llevo nueve episodios pero aparte de ya enterarme de toda la serie ahora también quiero comprarme mi bandana y me he aprendido los doce sellos que se hacen con las manos para invocar los jutsus y me he dado cuenta que soy un geek de lo peor y me encanta. Joder, ¡quiero ver Naruto!

(Es curioso, porque cuando empezó a estar de moda yo decía “chale, se ve que está culerita la serie”. Así como nos equivocamos. Me pasó lo msimo con Digimon e incluso -me pesa admitirlo- con Dragon Ball -aunque eso fue hace mil años, cuando yo era un crío.)

Bueno, ya dije más de lo que pensaba decir. Síganme extrañado. ¡Los amo!

P.D.: ¡Proximamente nuevos episodios de House! ¡Yeeeey!
P.D.2: Al fin terminamos con los jodidos indios y entraremos a cosas más interesantes en Literatura Colonial. Soy feliz. No es que los indios no fueran interesantes, pero los textos leídos iban más por el lado histórico que por el literario y eso era un tanto cansado, además, leer tantas veces sobre lo mismo (la conquista, la conquista, la conquista…) se estaba volviendo verdaderamente pesado.