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A pesar de eso, hoy seré feliz

Marzo 10, 2008

“Así que deja de esperar a que saques un 10, a que saques diplomas, a que ganes el torneo, a que te gradúes, a que termines el año, al domingo, a la otra semana, a que empiece el recreo o hasta que mueras para decidir que no hay un mejor momento que éste, para ser feliz.”

- Un eminente filósofo a los doce años

Bueno… al fin y al cabo este tipo de personas siempre tienen la razón. Algunos acontencimientos de mi vida últimamente -acontecimientos convencionales, comunes, corrientes- me han hecho decidir ser feliz y, voila! Soy feliz.

Las cosas no están del todo bien. En la familia todo va de mal en peor -la situación es muy tensa-, aunque en todo lo demás las cosas parecen mejorar. La escuela es más pesada ahora, eso sí, pero la estoy disfrutando mucho.

Sin embargo sí hay un problema: mi blog. Siento que este espacio de algún modo se había marchitado ya desde hace mucho, cuando se convirtió en alimento de mis obsesiones. Ahora decidí renovarlo y todo eso, pero la inspiración no me llega para hablar sobre casi ningún tema.

Tengo algunos textos preparados y semi escritos, pero son en su mayoría reflexiones sobre literatura, varias cosillas que se me han ocurrido a lo largo de estas semanas de escuela… claro que pretendo darles forma y publicarlos, como ejercicio de análisis, crítica y creación, pero dudo mucho de que realmente representen un tema interesante para mis tres lectores y medio.

También decidí fusionar mi otro blog (del que probablemente no tenían idea) con este. En el otro publicaba (y muy de vez en cuando) mis intentos de creación literaria, en el sentido de discurso estético, es decir, poesía, cuentos y eso. Por alguna razón me resistía a publicar esas cosas aquí (este blog lo destinaba principalmente para cosas relacionadas con el contexto de mi realidad, donde soy personaje de algún autor distinto, y no autor de personajes), pero ahora mejor todo lo pondré junto. Esto es algo así como un intento para alimentar un poco más mi escuálido blog y volverle a dar vida y sentido, como hace algún tiempo, cuando empezó.

La verdad se extrañan los comentarios. Sé que hay quienes siempre lo hacían, y esas personas se llegaron a ganar una clase de cariño de mi parte… sólo espero que no comenten no porque no quieren, sino porque las circunstancias no lo han permitido.

¡Ja! Supongo que estoy siendo paranóico otra vez… digamos que decidí ser feliz, pero eso no cambia mi naturaleza obsesiva. Hay que vivir con ello y actuar en consecuencia: todo puede ser positivo, con un poco de inspiración.