Después de un rato me di cuenta de que estaba enamorado. Y eso es malo, porque me he enamorado de un fantasma. Mentira, de varios fantasmas.
A veces me doy cuenta de lo patético que puedo parecerle a los demás buscando la felicidad. Y es que todos se han vuelto conformistas.
Lo que más me duele es querer a personas que no me quieren. Y esto en sentido general. Algunos de mis fantasmas no tienen idea. Otros sí.
Sé que quiero muchas cosas y no hago mucho para conseguirlas. No soy un genio, aunque soy genial. Nunca aprenderé alemán porque no me gusta. Mis novelas no serán best sellers, eso es malo proque no seré rico, pero es bueno porque los pseudointelecuales apreciarán mi arte… olvídenlo, es malo en todos los sentidos.
Me gusta el dinero. Y eso desentona tanto con la imagen del estudiante de letras que todos tienen en la cabeza. Bueno, es que lo confunden con el de filosofía, y esperarían que fuera grillero y socialista. Me vale madres, yo soy burgués, y soy feliz siendo quien soy y siendo como soy.
Nunca bailaré ballet ni seré cinta negra en algún arte marcial. Tampoco podré tocar el piano como mi tía Maye ni hablaré latín. En dos años no voy a dominar siete idiomas y tampoco voy a tener cuerpo de modelo. Mi piel siempre será sangrona y rosa y la comezón de la espalda nunca se iClaro que el dinero no rá.
Hay cosas que no van a cambiar, así que actuemos en consecuencia y seamos felices.
No voy a leer la obra completa de los nóbeles porque no me interesa. Seguramente no me dedicaré a la crítica literaria y me iré por el lado más comercial de mi área (que, al fin y al cabo, es lo que realmente quiero). Tal vez escriba un libro de un niño mago que encuentra el secreto de la obra de Piccaso (como sea que es escriba) y haga temblar a la iglesia católica gracias a las cartas de su esposo muerto. Y entonces los literatos me odiarán, pero yo seré rico y no me tendré que preocupar de nada más que de ir a Europa y comprar ropa bonita.
Claro, yo soy muy amoroso y necesito amor y por amor vivo. Así que compartiré mi obsena riqueza con alguien.
Pero hablando en serio, yo no quiero ser rico. Y si fuera rico hay dos cosas que no quiero tener: una casa enorme y un carro lujoso. El dinero bien guardado en cuentas de inversión que me dejen vivir sólo de los intereses y gastos bobos en ropa bonita, undies de marca, muchos libros, películas y mangas. Después un viaje por el mundo.
De hecho, el dinero podría comprar todo lo que necesito para ser feliz completamente, excepto tres cosas: uno, familia, que, gracias a Dios, tengo; dos, amigos, que también tengo y muy buenos y tres, amor, que no tengo aún, pero que ya no me preocupa.
Claro que también donaría miles de dólares a causas altruistas y construiría museos, teatros y bibliotecas (qué se le va a hacer, yo ADORO al arte). Hay algo que no soy: no soy egoísta.
Pero no sé para qué me imagino tan millonario. Dificilmente lo seré, pero no importa. Mientras tenga una familia, un buen puñado de amigos, alguien en quien depositar el amor, un editor de textos y mucha agua, estoy listo para vivir otros cien años y romper un record.
Dije una gran mentira. Claro que quiero ser rico.